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Yo quiero rendir homenaje a la naturaleza
de un cielo
prendido como la noche de tibias luces
desde el tiempo claro de territorios inconclusos atravesados por
noches vírgenes
Y dejar que pase un Pegaso alado encendido de llamas
de fuegos taciturnos
todo es como aquellas velas que titilan durante los seis meses o los seiscientos años
para servir de vigía a un sueño que debe despertar en la austral aurora del pensamiento
de cientos de mundos
que han de nacer
como las constelaciones de soles
que siguen su camino hacia el fin
último de esa oquedad transitable para el hombre
en el vuelo desconocido del espíritu.
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