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La mamá despreciada
Eduardo Galeano
Las obras de arte del Árfica negra, frutos de la creación
colectiva, obras de nadie, obras de todos, rara vez se exhiben en pie
de igualdad con las obras de los artistas que se consideran dignos de
ese nombre.
Estos botines del saqueo colonial se encuentran, por excepción, en
algunos museos de arte de Europa y de los Estados Unidos, y también
en algunas coleccionas privadas, pero su espacio natural está
en los museos de antropología.
Reducido a la categoría de artesanía o de expresión
folklórica, el arte africano es digno de atención, entre
otras costumbres de los pueblos exóticos.
El mundo llamado occidental, acostumbrado a actuar como acreedor
del resto del mundo, no tiene mayor interés en reconocer sus propias
deudas.
Y, sin embargo, cualquiera que tenga ojos para mirar y admirar, podría
muy bien preguntarse: ¿ Qué sería del arte del siglo
veinte sin el aporte del arte negro ? ¿ Hubieran sido posibles, sin la
mamá africana que les dio de mamar, las pinturas y las esculturas más
famosas de nuestro tiempo ?.
En una obra publicada por el Museo de Arte Moderno de Nueva York, William
Rubin y otros estudiosos han hecho un revelador cotejo de imágenes.
Página tras página, se documenta la deuda del arte que llamamos
arte con el arte de los pueblos llamados primitivos, que es fuente de
inspiración o plagio.
Los principales protagonistas de la pintura y de la esucltura contemporáneas
han sido alimentados por el arte africano, y algunos lo han copiado sin dar ni las
gracias.
El genio más alto del arte del siglo, Pablo Picasso, trabajó siempre
rodeado de máscaras y tapices del África, y ese influjo aparece
en las muchas maravillas que dejó.
La obra que dio origen al cubismo, Les demoiselles d'Avinyó (las
señoritas de la calle de las putas, en Barcelona) brinda uno de los numerosos
ejemplos.
La cara más célebre del cuadro, la que más rompe la
simetría tradicional, es la reproducción exacta de una máscara
del Congo, que representa una cara deformada por la sífilis, expuesta en el
Museo Real del África Central, en Bélgica.
Algunas cabezas talladas por Amadeo Modigliani son hermanas gemelas de máscaras
de Mali y Nigeria.
Las franjas de signos de los tapices tradiconales de Mali sirvieron de modelo a las
grafías de Paul Klee.
Algunas de las tallas estilizadas del Congo o de Kenia, hechas antes de que Alberto
Giacometti naciera, podrían pasar por obras de Alberto Giacometti en cualquier
museo, y nadie se daría cuenta.
Se podría jugar a las diferencias, y sería muy difícil adivinarlas,
entre el óleo de Max Ernst, Cabeza de hombre, y la escultura de madera de la Costa
de Marfil, Cabeza de un caballero, que pertenece a una colección privada de
Nueva York.
La Luz de luna en una ráfaga de viento, de Alexander Calder, contine un
rostro que es el clon de una máscara luba, del Congo, ubicada en el Museo
de Seattle.

Texto:
Patas Arriba - Eduardo Galeano
Grabado:
José Guadalupe Posada
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Pablo Picasso (1881-1973)
Les demoiselles d'Avinyó
Es la primera obra cubista y el punto de partida del arte moderno.
Fue pintado en 1907 después de un enorme trabajo de preparación
(700 croquis y 20 pinturas preparatorias).
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