Érase una vez ...




1

Una vez en el aeropuerto de La Guardia de Nueva York vi a un hombre que llevaba a un niño pequeño sobre sus hombros.
Estaba rodeado de maletas.

Era el principio de la temporada de verano y el aeropuerto estaba colapsado de gente.
El hombre era realmente alto.
Sus hombros y su cabeza sobresalían por encima de todo el mundo.
Estaba gritando el nombre de su mujer, primero en una dirección y después en la opuesta, esperando alguna respuesta.
Pero no hubo ninguna.
¡Diane!.

El crío sobre sus hombros se agarraba con miedo a la cabeza de su padre.
Parecía exhausto.

Me abrí paso a través de la multitud hasta la siguiente terminal y me encontré de repente en otra sala de equipajes exactamente igual que la anterior e igual de llena de gente que se iba de vacaciones.

En medio de todo el gentío había una mujer que llevaba a un crío pequeño sobre sus hombros.
Ella también estaba rodeada de equipaje.
El crío sobre sus hombros estaba durmiendo.
Era el vivo retrato del primero, su hermano gemelo.
Incluso estaba vestido de la misma manera.
La mujer gritaba: ¡Richard!.

Traté de llamar su atención por encima de las cabezas de la gente, señalándola con mi dedo y después señalando en la otra dirección en la que había visto a su marido y al otro gemelo.

Ella miraba en mi dirección, pero no me vió.
Presa del pánico continuaba llamando a Richard.

Yo me tenía que marchar.

Por supuesto no tomé ninguna foto, pero ambos continúan grabados en mi memoria como si les hubiera fotografiado.

Estas dos fotos del aeropuerto de La Guardia fueron tomadas en un momento diferente en memoria de Richard y Diane.










3

Una vez conduje durante varias semanas por Texas.

Si tuviera que elegir una sola imagen para definir Texas,
yo elegiría:
Un viejo con un sombrero de vaquero.

Los viejos vaqueros son las figuras más tristes y conmovedoras.

Wim Wenders





































2

Una vez
Estaba sentado en un cine teatro en Venecia
detrás de estos dos hombres.

Observando sus cabezas en frente mío
pensé en los miles y miles de imágenes e historias
que habían sido creadas ahí dentro,
o mejor, que estaban todavía siendo creadas en esas dos mentes.

Sus imágenes e historias
iban a sobrevivirles a los dos,
iban a sobrevivirnos a todos nosotros.

Los hombres que estaban enfrente mío
eran Akira Kurosawa y Michael Powell.



































Once
Texto y fotografías de Wim Wenders
Texto original en inglés.