Salida

 
 
 



Un bañista, 1911





Hombre llevando un saco, hacia 1911-1912





Campesina con cubos y niño, hacia 1912





La mujer de los cubos, 1912





Instrumento musical / Lámpara, 1913





Retrato perfeccionado de Iván Vasilievich Kliunkov, 1913





Un inglés en Moscú, 1914





Cuadrángulo, 1915





Aeroplano en vuelo, 1915





Suprematismo de la pintura. Masas pictóricas en movimiento, 1916





Blanco sobre blanco, 1917





Cuadrado negro y cuadrado rojo, hacia 1920





Figura roja, 1928-1932





Presentimiento complejo, hacia 1930





Bañistas, hacia 1930





Trabajadora, 1933





Autorretrato, 1933





Retrato del hermano, años 30



 
 

Malevich nos enseñó a mirar el infinito en un lienzo.
Cuando te enfrentas a su "Cuadrado negro sobre fondo blanco" o a su "Blanco sobre blanco", sientes que no necesitas "leer" nada, interpretar una escena, analizar un símbolo, recorrer una composición teatral, en suma, una historia.
Eso ya no cuenta.
Estamos ante algo completamente distinto.
Abstracción pura.
Eso nos deja, como espectadores, muy solos, pero también más libres.
Son tus emociones ante el enigma de sus formas geométricas, ante su misterio.

Siempre podemos recurrir, para ayudarnos, a sus manifiestos, a sus textos.
Escribió bastante, y si no él, su amigo Maiakovski.
Palabras como éxtasis, angustia, sensibilidad moral, perfección de la inobjetividad, liberación del objeto ... se repiten con frecuencia y tranquilizan al espectador, sobre todo, cuando te convence de que no hay un fin práctico.
El arte ya es otra cosa.
Este es el Malevich que más me gusta.
El suprematista más puro.
El que va de 1915 a los inicios de la década siguiente.

Bien es verdad, que para llegar aquí hizo un recorrido audaz y con maestría (¡y en tan poco tiempo!) por las vanguardias de su época, con un dominio del color que estará presente hasta el final de su obra.
Esa alegría de su paleta no la perderá nunca.
Hasta ocho estilos diferentes le han llegado a etiquetar hasta llegar a la no-figuración de estos años: desde el neoprimitivismo inicial, pasando por el impresionismo, fauvismo, cezanismo geométrico, cubo-futurismo-tubular, realismo transmental, cubismo analítico y alogismo.
Sin olvidar los dibujos patrióticos, de clara raíz popular, de 1914 ridiculizando al enemigo austriaco o alemán a la vez que enaltece al campesino ruso.

¿Y una vez que nos colocó delante del abismo, qué hizo? ¿qué hacer cuando el entorno ruso de los años veinte se está complicando tanto para las vanguardias y burócratas-revolucionarios están dictando cánones de los términos artísticos? ¿qué hacer, si además, no quieres irte (como Kandisnsky, Chagall, ...) y te gusta enseñar? Basta contemplar obras como "Figura roja" o "Presentimiento complejo" para ver que hace un peculiar retorno a la figuración.
Siluetas estáticas o en movimiento, figuras planas, en ocasiones mutiladas de ojos, brazos, barbas; otras tienen un carácter distante y monumental (Trabajadora, 1933); si algunas nos remiten a los viejos iconos rusos, otras al arte renacentista del siglo XV.
No queda muy claro qué quiere decirnos, y nada es casual en la obra de un pintor tan reflexivo: ¿son guiños a la cada vez mayor presión política? ¿es un defensa del espíritu libre del campesino ruso sometido a la colectivización y traslado forzosos? ¿es una reivindicación de su propia autonomía creadora? (ver Autorretrato de 1933 y ese gesto de su mano que parece sostener un cuadrado, "su cuadrado"; su vacío lo hace aún más presente, lo reivindica con más fuerza).

Cuando ya creíamos que no nos iba a sorprender más, aparecen retratos de su entorno familiar en colecciones privadas.
Dos retratos de su madre, ensimismada, y uno de su hermano Mecheslav que mira directamente al espectador.
Sabemos que son de los años 30 y poco más (por tanto, de su última etapa).
Si el de la madre parece estar hecho desde el punto de vista del hijo que se recrea con mimo en el rostro de una mujer que envejece, el del hermano es más desafiante, es él quien nos observa, distante.
Un hermoso retrato fiel al modelo, sin ocultamientos de ropajes renacentistas.
¿Seguro que no oculta nada? ¿quién fue Mecheslav? ¿por qué hay un tren rojo en marcha, detrás, en el horizonte, como una ráfaga de color en movimiento?

Han pasado muchas décadas y el viejo maestro de las vanguardias aún nos provoca interrogantes.
Es la mejor manera de seguir vivos.
Gracias, Malevich.


Teresa Lañarova



 
 

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