© José Ortega


Y aquellos que lo consiguen, lo muestran orgullosos.
Tienen el salvoconducto del futuro.
Podrán empezar a pensar en traer con ellos sus familiares que quedaron en origen y lo están pasando mal, formar la familia aquí y ver el futuro con más optimismo.
Pero el "papel" no regala nada, infunde un cierto optimismo y seguridad, pero solo eso.
Hay que seguir en la brecha.
Luchando contra todo y contra todos.
Es la guerra.